Aproximación participativa e integrada para gestionar la biodiversidad de la cuenca del río Claro (Antioquia), Colombia

Participatory and integrated approach for biodiversity management in río Claro river basin (Antioquia), Colombia

Lina M. García-Loaiza 1, Germán Torres-Morales  1, Laura Nova 1, Angélica Batista 1, Ana Belén Hurtado 1, Natalia Norden 1, Susana Rodríguez-Buriticá 1, Claudia A. Medina 1, Ana Carolina Santos Rocha  1, Carlos A. Lasso 1, Teddy Angarita-Sierra 2, Andrés Felipe Sánchez Aguirre 3, María Camila Villegas 4

Recibido: 20 de noviembre 2020

Aceptado: 10 de mayo 2021


Resumen

Ningún estudio con perspectiva socioecológica se ha realizado a nivel de la cuenca. Al abordar el enfoque de cuenca, es posible entender la complejidad ecológica de una región en relación con los motores de cambio específicos de las zonas que la componen. En particular, los beneficios que ofrece la biodiversidad a las comunidades que habitan la región de Río Claro (Antioquia) subcuenca del Magdalena, así como la dinámica socioecológica y económica de la zona, determinan la importancia de generar acciones efectivas para la gestión integral del territorio.  Como parte de este proceso, con este trabajo se busca que esta agenda oriente la toma de decisiones por parte de los actores locales y regionales, y sea un modelo para su aplicación en otras regiones. Asimismo, en este documento se exponen los resultados de un ejercicio que define las bases para orientar la transición hacia modelos económicos sostenibles, con un enfoque basado en investigación científica y participación comunitaria que integra activamente a los actores locales. Se espera que, bajo esta propuesta operativa, se continúen articulando y fortaleciendo las acciones prioritarias de río Claro, su biodiversidad y sus habitantes.

Palabras clave: gestión de la biodiversidad, acciones prioritarias, participación comunitaria, transición socioecológica.


Abstract

No study with a socio-ecological perspective has been carried out at the basinlevel. From a river-basin perspective, it is possible to understand the ecological complexity of a region in relation to the drivers ofspecific changes to the zones that comprise the river basin. The benefits that biodiversity offers to communities inhabiting the Claro river basin (Antioquia), as well as the socio-ecological andeconomic dynamics that characterize this area, highlight the importance of effective actions and comprehensive management of this territory. As part of this process, this work seeks this agenda to facilitate decision-making by local and regional actors, and be a model for its application to other regions. Likewise, this document presents the results of an exercise with the bases to guide the transition towards sustainable economic models, with an approach based on scientific research and community participation that actively integrates local actors. It is expected that, under this operational proposal, the priority actions of Claro river basin, its biodiversity and its inhabitants, will continue to be articulated and strengthened.

Keywords: biodiversity management, priority actions, community participation, socio ecological transition.


Introducción

La cuenca del río Claro es conocida por ser uno de los ecosistemas más importantes y conspicuos de la cuenca media del río Magdalena, Colombia. Sus características climáticas, alta riqueza en especies, endemismos, diversidad y particularidad de ecosistemas endo y exo kársticos (cuevas de mármoles), hacen de esta una región singular a nivel biológico (Hernández y Vélez, 1988; Hernández et al., 1992). La cuenca alberga microhábitats que han promovido la rápida diversificación de especies de plantas (Chung et al., 2014; Fu et al., 2017) y una composición única de especies de flora.

Las cavernas y acuíferos kársticos, también han determinado la presencia de especies raras y endémicas de fauna que se distribuyen en áreas muy restringidas (Sket, 1999; Humphreys, 2006; Bonacci et al., 2009; Furey et al., 2010). Aunque en el trópico se han identificado hasta ahora sólo dos hotspots de ecosistemas kársticos (Souza y Lopes, 2016), este tipo de áreas en río Claro tienen un alto potencial para ser definidos como un punto crítico de biodiversidad. Sin embargo, motores de cambio como la deforestación, la ganadería, la minería y la sobreexplotación de fauna y flora, se han extendido en la región a una gran velocidad. De aquí que los gestores del territorio se enfrentan al reto de evaluar, planificar y actuar rápidamente frente a la acelerada pérdida de la integridad ecológica de los ecosistemas en la región, incluyendo su biodiversidad y servicios ecosistémicos (Reid et al., 2005). Considerando la complejidad de esta región, es importante abordar la evaluación de su integridad ecológica desde una perspectiva de cuenca, tomando en consideración la relación directa que se da entre las dinámicas que ocurren a nivel de las zonas alta, media y baja de la misma. Este enfoque, además de facilitar la articulación con las comunidades locales como actores estratégicos, permite evaluar el cambio de la integridad ecológica en relación con los motores de cambio específicos, facilitando la formulación de acciones bajo distintos esquemas de conservación y así fortalecer la representatividad y conectividad entre ecosistemas prioritarios y áreas protegidas (Crooks y Sanjayan, 2006).

El objetivo de este trabajo es facilitar la toma de decisiones por parte de los actores locales y regionales de la cuenca del río Claro, y de esta manera, establecer un modelo para su aplicación en otras regiones del país. Para lograrlo, en este estudio se generaron insumos para promover la priorización de acciones de investigación, manejo y monitoreo de la biodiversidad de la región de Río Claro, obtenidos a partir de un diagnóstico biológico y socioecológico de la cuenca, además de la aplicación de una metodología basada en el desarrollo del modelo RPEB -Respuesta-Presión-Estado-Beneficio- (Sparks et al., 2011), para orientar la gestión de la biodiversidad en el territorio, la cual cuenta con un importante componente participativo. A través de ejercicios de este tipo, es posible proponer agendas para la gestión del territorio que responden a las necesidades identificadas y promover la generación de conocimiento y el desarrollo de iniciativas de participación y apropiación social por parte de las comunidades locales.

Marco conceptual

En el contexto ecosistémico, la integridad se define como la capacidad del sistema para mantener su estructura y funciones utilizando procesos y elementos característicos de su ecorregión (Dorren et al., 2004). Su mantenimiento es el desafío actual que enfrentan las sociedades humanas, en el cual se debe incluir una estrategia que asegure el desarrollo y mantenimiento de los procesos naturales, de modo tal que se equilibre el uso de los ecosistemas y la generación de condiciones de bienestar para los seres humanos (Equihua-Zamora et al., 2014). En los últimos años, factores promotores de cambios ambientales como la expansión de actividades productivas o las tendencias de cambio climático global, han generado preocupación entre los sectores que promueven el desarrollo sostenible y el mantenimiento de mínimos de integridad ecológica en los territorios (Griggs et al., 2013; Pecl et al., 2017)

En varios países, la integridad ecológica se reconoce cada vez más como una aproximación apropiada para medir y comunicar el progreso hacia los objetivos de conservación y restauración, tanto para los tomadores de decisiones que administran los recursos, así como para el público (Woodley, 2010; Keenleyside et al., 2012). Mediante la identificación y medición de los indicadores de pérdida de biodiversidad por motores de cambio, los tomadores de decisiones pueden establecer metas y evaluar el estado; así como las tendencias de la integridad ecológica a través del tiempo (Wurtzebach y Schultz, 2016). Si bien los debates sobre cómo definir y hacer operativa la integridad ecológica continuarán evolucionando a medida que las partes interesadas trabajen para aplicar el concepto, este se utiliza cada vez más como marco para diseñar y ejecutar estrategias de monitoreo a múltiples escalas (Wurtzebach y Schultz, 2016).

Entender la integridad ecológica en unidades de análisis territorial, como una cuenca hidrográfica, tiene la ventaja de que puede escalarse hacia escenarios de transición socioecológica (Heredia y Saavedra, 2014). La visión de cuenca permite, además, el reconocimiento de múltiples elementos que operan de manera interdependiente: i) la interacción entre la parte alta, media y baja de la cuenca (especialmente importante en áreas de montaña); ii) el análisis integral de las causas, efectos y posibles soluciones de los problemas; iii) la identificación y uso adecuado de las potencialidades de la cuenca y, iv) el papel del agua como recurso integrador del territorio (Heredia y Saavedra, 2014). En Colombia, las cuencas hidrográficas son las unidades territoriales sobre las cuales se ordena el uso y manejo sostenible de los recursos naturales renovables, particularmente los recursos hídricos, con el fin de garantizar su conservación, así como el crecimiento socioeconómico de las comunidades que las habitan (MAVDT, 2010). La ordenación así concebida constituye el marco para planificar el uso sostenible de una cuenca y la ejecución de programas y proyectos dirigidos a conservar, preservar, proteger o prevenir el deterioro y/o restaurar la cuenca hidrográfica (Decreto 1729 de 2002).

Particularmente, el atributo más relevante que define a la cuenca de río Claro (Antioquia) como una unidad de gestión y planificación, es que en esta confluyen e interactúan permanentemente sus componentes biológico, físico, económico, político, cultural y productivo, sin dejar de lado la constante interacción que hay entre las comunidades locales como ejes dinamizadores del territorio.

La presencia de  ecosistemas kársticos, como elementos singulares de la cuenca del río Claro, y la interacción entre los componentes de la cuenca en escenarios de transformación, generados a partir de los diferentes motores de cambio, impone a los gestores de los territorios el reto de buscar acciones que garanticen el mantenimiento de los servicios ecosistémicos, la preservación de algunas áreas, la representatividad de los ecosistemas y la conectividad mínima entre áreas protegidas (Crooks y Sanjayan, 2006). En Colombia, este proceso se define como la Gestión Integral de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos (MADS, 2012). Dicho marco de gestión le ha dado trascendencia a la diversidad biológica hacia escenarios de fomento de participación de múltiples actores (MADS, 2012).

Desde la formulación de la Política Nacional para la Gestión Integral de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos (PNGIBSE), en Colombia se ha venido incorporando una visión integrada de los sistemas socioecológicos, que contempla interacciones entre los ecosistemas y la sociedad humana, y el surgimiento de retroalimentaciones recíprocas e interdependencias (MADS, 2012). Dentro del concepto de sistema socioecológico, las intervenciones y actividades de tipo social, cultural, político y económico generan transformaciones en el ambiente y la naturaleza (e.g., actividades derivadas de la explotación forestal, la minería y las actividades agrícolas), y las dinámicas de los ecosistemas influencian las relaciones de poder, la cultura y la economía de las personas (e.g., cambio climático) (Salas et al., 2012). Este tipo de interacciones se pueden dar a escala nacional, regional, local y transfronteriza, considerando escenarios de cambio y a través de la acción conjunta, coordinada y concertada del Estado, el sector productivo y la sociedad civil (MADS, 2012).

La PNGIBSE también promueve el mantenimiento y recuperación de los sistemas socioecológicos a escalas nacional, regional, local y transfronteriza, considerando escenarios de cambio y a través de la acción conjunta, coordinada y concertada del Estado, el sector productivo y la sociedad civil (MADS, 2012). Esta política es también la base de la articulación intersectorial para el desarrollo sostenible del país, en la que se propone que el modelo de aprovechamiento de los recursos naturales no sobrepase la oferta de las fuentes, ni sobrecarguen los sumideros de los ecosistemas. De esta manera, es posible mantener la oferta permanente de los beneficios que provee la biodiversidad, preservando sus cualidades y características naturales, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades (CMMAD, 1987; Cortes y Peña, 2015; Zarta, 2017). Es por ello que la sostenibilidad es un factor que debe ser analizado en los sistemas socioecológicos, a fin de formular cambios que viabilicen los sistemas a largo plazo, con un enfoque en la gestión de los recursos.

Un aspecto clave de los sistemas socioecológicos es que, debido a que en ellos se generan perturbaciones antrópicas constantes, algunos con el potencial de comprometer la integridad ecológica del sistema, los cambios en las interacciones entre los componentes sociales y ecológicos son ineludibles. Por esta razón, se describen como sistemas que coevolucionan y se adaptan constantemente buscando el equilibrio (Castillo-Villanueva y Velázquez-Torres, 2015). En el territorio, estos sistemas son una herramienta que permite el análisis de las relaciones sociales y ecológicas, así como su organización, con el objeto de conocer su complejidad, así como su capacidad de resiliencia (Castillo-Villanueva y Velázquez-Torres, 2015; Rathe, 2017).

El cambio de los sistemas socioecológicos hacia la sostenibilidad, es denominado como transición socioecológica. Esta abarca procesos en el tiempo, donde la estructura y las relaciones ambientales de una sociedad se transforman de manera sostenible (Schandl et al., 2009) y plantea modificaciones en las diferentes formas de aprovechamiento de los recursos naturales, a fin de que se presente un estado sostenible entre la economía, la demografía, la cultura, la política y el entorno natural (Fischer-Kowalski et al., 2012). Para llegar a este punto deben establecerse estrategias de gestión del territorio que aseguren que el uso y manejo del mismo, adhieran complementariedad, sinergia y armonía entre la cultura local, las estrategias tradicionales de uso y los procesos ecológicos (Franco-Vidal y Andrade-Pérez, 2014; Folke et al., 2016; Andrade et al., 2018).

En un territorio en el cual confluyen múltiples dinámicas, la participación comunitaria es una necesidad clave en los escenarios de gestión y manejo. Aunque se encuentran múltiples definiciones, según Molina (2000), este esquema de participación se puede definir como el proceso de intervención de la población de una comunidad que permite abordar la solución de problemas, desde el mismo momento de su identificación y jerarquización. En este esquema se incluye la toma de decisiones, gestión de recursos, ejecución e inclusive el monitoreo y evaluación de los proyectos. Por su parte, Chirino (2017) sugiere que la participación comunitaria es un proceso donde se interrelacionan entre sí los integrantes de la comunidad y éstos con instituciones u organizaciones de diversa índole, con el fin de buscar soluciones a los problemas que les afectan. Por tanto, la incorporación de la gente en la toma de decisiones respecto a los cambios que deben ocurrir para que se transite hacia la sostenibilidad debe emprenderse desde la misma comunidad. Es así como la participación comunitaria es concebida como un enfoque metodológico usado en la planificación y ejecución de proyectos locales con miras a la búsqueda de solución de problemas y del propio desarrollo de las comunidades (Chirino, 2017)

Para establecer las interacciones causales del sistema socioecológico, la construcción participativa del modelo RPEB -Respuesta-Presión-Estado-Beneficio- (Sparks et al., 2011) permite abordar las discusiones sobre los elementos sociales y ecológicos del sistema, su estado y cómo están cambiando, qué beneficios brindan estos elementos, las razones o motores de cambio por las que se ven afectados, y cuáles son las respuestas, medidas de manejo o acciones que se han ejecutado frente a estas afectaciones (Figura 1).


Figura 1. Modelo Respuesta-Presión-Estado-Beneficio para el entendimiento de los socio-ecosistemas. Adaptado de Sparks et al., 2011.

Metodología

Área de estudio


Figura 2. Área de estudio. cuenca del río Claro.

La cuenca del río Claro cuenta con una extensión de 85.106 ha y tiene un rango de elevación entre 118 y 2288 m s.n.m (Figura 2). De acuerdo con el mapa de ecosistemas para Colombia (IDEAM, 2016), la zona presenta una composición de biomas dominada por el Zonobioma húmedo tropical (79,1 %), en áreas de tierra firme, seguido del Zonobioma Húmedo Tropical Magdalena medio (8,9 %), que se concentra en zonas aledañas al río Magdalena, y el Orobioma Subandino Nechí-San Lucas (5,8 %) en zonas más altas. El área de estudio está dominada por agroecosistemas (48 % del área total, excluyendo cuerpos de agua), seguido de bosques (22 %) y vegetación secundaria (16 %); los bosques fragmentados y la vegetación en transición constituyen un 6 % y un 5 % del área, respectivamente. Los bosques basales húmedos se ubican a lo largo del río Claro hacia la cuenca media y alta, y en parches dispersos en los municipios de San Luis y Puerto Nare. La parte alta de la cuenca en las veredas de El Brillante, El Arrebol, San Agustín y Campo Alegre es zona de bosque andino y subandino. El resto de la cobertura boscosa corresponde a vegetación secundaria o en transición.

Según el documento POMCA (Plan de Ordenación y Manejo de La cuenca Hidrográfica) del Río Cocorná y Directos al Magdalena Medio entre los Ríos La Miel y El Nare (Cornare, 2017), todos los biomas de la cuenca tienen representatividad en alguna figura de área protegida o iniciativa de conservación. Este estudio reporta 42 áreas de conservación para un total de 34.406 ha (23 % del total del área de estudio); con dos áreas declaradas a 2015 (Reserva Forestal Protectora Regional La Tebaida y el Distrito Regional de Manejo Integrado Viaho-Guayabal). Recientemente, se declaró un área adicional de 15.909 ha, denominada Distrito Regional de Manejo Integrado Bosques, Mármoles y Pantágoras. En el área también se encuentran identificadas 29 AICAs (Áreas de Importancia para la Conservación de Aves) y una IBA (Important Biodiversity Area) que corresponde al refugio río Claro (Cornare, 2017).

Fase 1 - Dimensión biológica: diagnóstico del estado del conocimiento sobre la biodiversidad de río Claro

Se realizó la búsqueda y recopilación de información secundaria disponible sobre la flora, fauna acuática y terrestre (insectos, peces, herpetofauna, aves, mamíferos y macroinvertebrados acuáticos) de la cuenca del río Claro, a partir de material seleccionado de diferentes bibliotecas, revistas científicas, bases de datos provenientes de plataformas de biodiversidad como el SiB Colombia, y también mediante el contacto directo con especialistas en grupos taxonómicos seleccionados, grupos de investigación e instituciones como la autoridad ambiental regional Cornare y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales ANLA. También se incluyó información de las colecciones biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana, Universidad de Antioquia, Universidad Católica de Oriente, Instituto de Ciencias Naturales, colección particular de Alejandro Lopera Toro, Museo de Historia Natural de la Universidad los Andes, Museo de Ciencias Naturales de La Salle del Instituto Tecnológico Metropolitano, y de los herbarios COL de la Universidad Nacional de Colombia, FMB del Instituto de Investigación en Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, JBB del Jardín Botánico de Bogotá, HUA de la Universidad de Antioquia y JAUM del Jardín Botánico de Medellín Joaquín Antonio Uribe.

De manera simultánea se recopiló información espacial disponible para la región del río Claro, con el objetivo identificar los gradientes de transformación espacio-temporales y la condición ecológica del paisaje en la zona de estudio. Durante la compilación de información, se categorizó explícitamente si los artículos o recursos revisados presentaban información espacial de algún tipo, con la intención de determinar qué tan bien documentados espacialmente están los grupos explorados.

La estrategia de búsqueda de información se realizó usando las palabras de ubicación “río Claro” (Antioquia), “San Francisco”, San Luis”, “Sonsón”, “Puerto Triunfo” y “Puerto Nare” y “Oriente Antioqueño”y las palabras específicas de búsqueda “flora”, “plantas”, “fauna”, “dinámica”, “biomasa aérea”, “carbono”, “rasgos funcionales”, “sucesión”, “regeneración natural”, “aves”, “amphibia”, “reptilia”, “mamíferos”, “insectos”, “cavernas”, “cuevas”, “cavernícola”, “sistemas kársticos”, “ecosistemas subterráneos”, hipogeo”, “epigeo”, “bioespeleología”, “exocárstico”, “endocárstico”, así como los nombres de algunas familias y órdenes representativos de los grupos de vertebrados. Se excluyeron aquellos registros provenientes de páramo o por encima de la altitud máxima del polígono seleccionado.

También se investigó sobre estudios complementarios relacionados con genética, así como sobre el estado del conocimiento de la dinámica y funcionamiento de los ecosistemas de esta región, incluyendo la biodiversidad asociada a áreas estratégicas como los ecosistemas acuáticos y el corredor kárstico (diversidad epigea e hipogea y bioespeleología).

Fase 2 - Dimensión socioecológica: validación y enriquecimiento del diagnóstico y desarrollo participativo del modelo RPEB

Como parte de este proceso, se incluyó información sobre la dimensión socioecológica que reúne aspectos como: el reconocimiento del territorio, el mapeo de actores y la identificación preliminar de indicadores. Para tal fin, se llevó a cabo un intercambio de conocimiento alrededor de las diferentes dimensiones de la biodiversidad en el marco de un ejercicio participativo denominado “Taller regional con actores clave en la conservación y gestión de la biodiversidad de la subcuenca del río Claro, Antioquia”, realizado entre el 26 y el 27 de septiembre de 2019, en la Reserva Natural río Claro. Se contó con la asistencia de 88 personas pertenecientes a diferentes grupos de actores que guardan relación o experiencia con la cuenca, entre los que se encuentran 30 especialistas en distintas ramas de la biología (ecología, botánica, zoología, entomología, taxonomía, genética) y provenientes de distintas universidades; ONG e institutos de investigación; ocho delegados de las instituciones aliadas del proyecto Huella Viva (Grupo Argos, Tekia, Fundación Natura, Portafolio Verde y Fundación Amazonas); 20 profesionales del Instituto Humboldt de distintas líneas de investigación; tres representantes de Cornare (Corporación Autónoma Regional de las cuencas de los ríos Negro y Nare) y 27 miembros de la comunidad local, líderes ambientales o de Juntas de Acción Comunal, provenientes de 11 veredas cuyos predios se encuentran el área del proyecto Huella Viva.

En el día 1 del taller se conformaron las siguientes mesas temáticas con los especialistas en biodiversidad, cada una moderada por un investigador del Instituto Humboldt, en las cuales se abordó la dimensión biológica (Fase 1): i) flora, ii) aves, iii) herpetofauna, iv) mamíferos, v) insectos y vi) fauna de sistemas kársticos y acuáticos. Se consideraron tres componentes adicionales como ejes transversales de la gestión de la región: vii) el recurso hídrico, viii) los procesos ecológicos a nivel ecosistémico y del paisaje, y ix) genética.

Posterior a la discusión sobre los hallazgos principales del diagnóstico (Fase 1) y a los componentes abordados en las mesas de trabajo, se establecieron las necesidades de investigación, manejo y monitoreo de la biodiversidad en la cuenca del río Claro y sus cuencas alta, media y baja, basados en el marco conceptual del modelo Respuesta-Presión-Estado-Beneficio (RPEB) para la evaluación de sistemas socioecológicos. Para ello se realizaron los siguientes pasos:

2.1 Construcción de la zonificación

Tomando en consideración que para la construcción del modelo RPEB es necesario tener en cuenta que los procesos naturales, actores, proyectos de infraestructura y otras presiones, interactúan en el mismo espacio geográfico de manera simultánea, se realizó una zonificación del territorio con una aproximación cartográfica, para determinar áreas que comparten rasgos geográficos, ambientales y sociales. Para lo anterior se utilizaron mapas impresos, y los polígonos de las zonas fueron discutidas y calibrados con los actores locales.

2.2 Reconstrucción histórica de cambios del territorio

Para cada una de las zonas identificadas en el paso anterior, en conjunto con diferentes actores, academia, ONG y comunidades locales, se realizó una discusión de los cambios históricos ambientales y territoriales en la cuenca de río Claro. Para ello se emplearon mapas impresos de la región y se planteó un esquema de cartografía social y relatoría. A partir de esto se establecieron los principales motores de cambio en el territorio.

2.3 Construcción del modelo de relaciones socioecológicas usando REPB

En cada mesa, se realizó un análisis de las relaciones socioecológicas, utilizando como guía la teoría en torno al modelo Respuesta-Presión-Estado-Beneficio (RPEB), donde se estableció el rol que juegan los organismos trabajados. En la construcción del modelo, se buscó la identificación y comprensión de las presiones o motores de pérdida de la biodiversidad a nivel local y regional, cuyos efectos reflejan el estado o condición actual del medio ambiente y de la biodiversidad en la zona. A su vez se abordaron los beneficios, concebidos como aquellas acciones que se han venido tomando por los actores del territorio para mitigar las presiones, lo cual incide en respuestas positivas que también reducen las presiones y, al mismo tiempo, van restaurando los atributos del sistema socioecológico con efectos que redundan en el bienestar humano.

Con base en este modelo se desarrolló un diálogo de saberes sobre las características socio-ambientales de las zonas alta, media y baja de la cuenca del río Claro, empleando carteleras con las cuales se construyeron tablas con las siguientes columnas de información:

  1. Zona: cuenca alta, media y baja.
  2. Actividades productivas (Beneficios): en cada zona, se identificaron las actividades económicas o usos no comerciales presentes en la región, que hacen uso de los servicios ambientales o contribuciones de la naturaleza.
  3. Motores de cambio (Presiones): se realizó un reconocimiento de cuáles de los usos listados en el territorio generan presiones sobre los ecosistemas y su biodiversidad. Así mismo, se evaluó qué actores se ven afectados, ya sea económica o socialmente por la pérdida de esos elementos naturales.
  4. Procesos naturales y Estado de la biodiversidad (Estado): se listaron que elementos de la biodiversidad están relacionados con la generación de servicios ambientales, cuales están asociados a uso, cuáles son susceptibles a motores de cambio por su uso, y se mencionó en qué estado se encuentran estos elementos naturales y los procesos ecológicos.
  5. Variables identificadas para orientar acciones de manejo (Respuesta): acorde a cada grupo biológico se identificaron los elementos de la biodiversidad que pueden ser susceptibles de ser monitoreados para el entendimiento de las relaciones socioecológicas presentes en el territorio, con miras a promover acciones de respuesta o mejora a través de estrategias que involucren la participación de las comunidades locales, principalmente.

Las interacciones entre los factores descritos por los participantes fueron representadas en las carteleras, mediante aristas que conectan un elemento de una columna con alguno de otra columna, lo cual constituye en sí la construcción esquemática del modelo REPB.

2.4 Validación con actores locales

El ejercicio de nivel técnico fue validado durante el día 2 del Taller, mediante una actividad participativa con actores y líderes comunitarios, quienes enriquecieron el proceso con sus saberes locales sobre el territorio, sus necesidades y prioridades en el ámbito ambiental.

Se conformaron mesas de trabajo en función de la ubicación geográfica de las veredas representadas y agrupadas desde el punto de vista de articulación interveredal bajo el cual se conoce que funcionan normalmente. Cada mesa fue moderada por un investigador del Instituto Humboldt y también participaron los investigadores y especialistas invitados, lo cual facilitó la construcción participativa, articulada y enriquecida del conocimiento, con una visión del territorio desde lo local. 

Bajo esta nueva perspectiva del territorio se abordaron los siguientes aspectos:

Identificación de puntos estratégicos en un mapa de la zona, donde cada representante señaló la ubicación de su vereda.

Reconocimiento de espacios de uso, donde las comunidades desarrollan sus actividades cotidianas y de supervivencia.

Identificación de áreas con “bosques intactos” o “áreas de monte”, para obtener una visión de las comunidades sobre ambas cosas; si se trata de escenarios distintos.

Identificación de factores locales o personales para priorizar determinados sitios en su vereda, a partir de preguntas como, ¿por qué se consideran importantes esos lugares?, ¿cuál es su percepción sobre el estado de conservación o alteración de los sitios identificados?

Identificación de las contribuciones y beneficios que obtienen las comunidades locales de la naturaleza en río Claro, a partir de preguntas orientadoras cómo, ¿qué le gusta del bosque?, ¿qué le preocupa del bosque?, ¿qué usos le da al bosque?, ¿cómo es el acceso a estos lugares?, ¿qué amenazas identifican en los sitios?

Identificación de temas ambientales prioritarios a nivel veredal, a partir de preguntas orientadoras como, si el bosque fuera una persona ¿qué le preguntaría?; ¿quién o qué y cómo, cree que le puede ayudar a resolver la pregunta? (orientada a la identificación de indicadores (especies o variables) para el monitoreo participativo).

Mapeo de actores y acciones llevadas a cabo en el territorio, a partir de preguntas orientadoras cómo, ¿qué iniciativas locales sobre conservación ha identificado en su territorio?, ¿existen ONG's u otro tipo de instituciones enfocadas en la conservación con presencia en la zona?, ¿qué tipo de acciones como comunidad han identificado como oportunidades para mejorar la conservación en su territorio?

Los aportes de los participantes comunitarios fueron recogidos en una relatoría y posteriormente integrados al trabajo realizado a nivel técnico con los expertos en diferentes temáticas.

Fase 3 - Dimensión estratégica: identificación de las prioridades para investigación, manejo y monitoreo de la biodiversidad en la cuenca del río Claro

La discusión entre los actores locales y los expertos en grupos taxonómicos facilitó la identificación conjunta de las necesidades de investigación y monitoreo sobre diferentes grupos biológicos, ecosistemas y procesos ecológicos a diferentes escalas del territorio. Al conjunto de prioridades o propuestas, se le adjudicó uno o más grupos taxonómicos, sector de la cuenca donde fueron priorizadas (alta, media y baja), actores que propusieron o identificaron las iniciativas (comunidad, expertos o los dos actores), y si las mismas fueron abordadas con una perspectiva del territorio en su totalidad. En varios casos las propuestas de investigación y monitoreo coincidieron en intereses compartidos entre los expertos que trabajan en grupos taxonómicos diferentes, así como entre líderes de veredas con problemáticas y necesidades compartidas. Además, es importante resaltar que algunas propuestas abarcaron más de un componente; es decir, que incluyeron varios grupos taxonómicos, sectores de la cuenca y proponentes.

En un trabajo posterior de integración y análisis de los resultados del taller, las diferentes propuestas de acciones de manejo, así como sus respectivas variables identificadas fueron valoradas utilizando los criterios SMART (específico, alcanzable, medible, viable, con tiempos claros) (O’Neil y Conzemius, 2006), los cuales permiten evaluar y priorizar proyectos, objetivos e indicadores mediante la calificación de un conjunto de criterios (Shahin y Mahbod, 2004). Esta estrategia permitió identificar un portafolio de acciones pertinentes a realizar  para cada zona de la cuenca, a partir de los siguientes puntajes: 0 (poca pertinencia), 1 (media pertinencia) ó 2 (alta pertinencia), según los siguientes criterios: i) resultados coincidentes en 3 años, ii) coincidente con objetivos de iniciativas en marcha relacionados con el manejo sostenible de la biodiversidad de la cuenca de río Claro, iii) impacto a nivel cuenca, iv) costo-efectividad y vi) su grado de transversalidad.

Resultados

Fase 1 - Dimensión biológica: diagnóstico del estado del conocimiento sobre la biodiversidad de río Claro

Los resultados de esta fase de compilación de línea base, serán objeto de publicaciones posteriores. No obstante, a partir de los análisis realizados para discutir en el taller participativo (Fase 2), se comparten algunas inferencias relevantes sobre la zona de estudio y su conocimiento a nivel biológico.

Con relación a la transformación identificada para el área de estudio, en general se observaron dos gradientes principales. El primero, relacionado con el gradiente altitudinal, describe una intensidad de transformación del paisaje que disminuye en dirección al aumento en la elevación. Debido a la correlación entre la altitud y los ecosistemas que se encuentran en la zona, este gradiente implica mayor transformación en áreas de bosque húmedo y menor hacia bosques andinos y subandinos. Por otro lado, existe un gradiente operando a una escala menor que también tiene una señal altitudinal y que va de oriente a occidente en el área de estudio. Las zonas bajas y orientales de los municipios de Sonsón, Puerto Triunfo y Puerto Nare muestran una transformación del paisaje más intensa que las partes occidentales de estos municipios y los municipios de San Francisco y San Luis.

A una escala más detallada y tomando como base los núcleos identificados a escala 1:25 mil, se observó que los mejores núcleos de bosque están en las partes altas de los municipios de Sonsón y San Francisco hacia la parte media de la cuenca, entre las veredas de Jardín de Aquitania y Alta Vista. Los parches están ubicados en zonas altas o en las áreas más encañonadas del río Claro. En las zonas intermedias de elevación, entre las veredas La Hermosa y Los Delirios, los mejores parches se encuentran en las veredas Balsora y Las Confusas. Los pocos núcleos identificados que se encuentran en las zonas más bajas entre las veredas de San Miguelito y Peña Flor, están en el municipio de Puerto Triunfo, aunque no son los núcleos de mayor área en esta franja altitudinal. Los núcleos de mayor tamaño se encuentran en las veredas Parcelas y Piedras Blancas.

La información espacial está en su mayoría en formatos que no facilitan su análisis, puesto que los recursos corresponden a documentos no compatibles con sistemas de información geográfica (PDF); solo un 13 % presenta una extensión que puede ser ejecutable (Documentos en Excel, KMZ, LPK, Shape). Aunque esta información está equitativamente distribuida en las categorías de búsqueda para flora y fauna, ninguna otra categoría tiene información espacial que pueda ser analizada con facilidad. Además, la mayor parte de esta información corresponde a coordenadas en estudios de especies o grupos específicos (44 %), con un porcentaje similar a coordenadas y mapas (31 %), seguido de mapas solamente (20 %); en muy pocos casos se provee tabla con coordenadas (3,3 %).

Por otro lado, los estudios encontrados sobre la dinámica y/o funcionamiento de los ecosistemas de la cuenca del río Claro son escasos y no se reporta ningún estudio que haya evaluado los gradientes sucesionales existentes en este territorio. Asimismo, los estudios moleculares en el área son limitados; en su mayoría su enfoque es poblacional con una intención biogeográfica, filogeográfica o de delimitación de especies que abarcan un área que trasciende la cuenca (ej. bloque norte andino, Suramérica y Centroamérica, entre otros). Por su parte, en las bases de datos públicas del GenBank de NCBI se encontraron secuencias parciales de genes nucleares, mitocondriales y cloroplastídicos. En total se localizaron 54 accesiones de secuencias provenientes de individuos del área de estudio. Se resaltan algunas secuencias (11) de hongos (Genbank. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/genbank/; Benson et al., 2013). La disponibilidad de tejidos también es limitada. Entre las colecciones de tejidos del Jardín Botánico de Bogotá, del Museo de Historia Natural Andes y del Instituto Alexander von Humboldt, se encontraron 160 tejidos conservados de individuos provenientes del polígono de estudio. En su mayoría son tejidos de plantas y, en cuanto a animales, son más abundantes los registros de aves y peces.

Según la literatura disponible, la cuenca del río Claro alberga una cifra importante de especies que incluye grupos de interés como especies endémicas, amenazadas o de importancia por su uso, así como especies introducidas. Los registros de flora y fauna en la cuenca del río Claro suman un poco más de 75.000, los cuales se distribuyen en 3.953 especies aproximadamente. Con un mayor número de estudios y, por ende, de registros de especies de flora, seguido por aves, peces, mamíferos, anfibios, reptiles e invertebrados. La información curada y revisada por expertos en los grupos biológicos de fauna terrestre se encuentra disponible en el catálogo institucional CEIBA (IAvH, 2021). Este recurso cuenta con un total de 80 especies en los grupos Insecta y Gastropoda, 61 especies del grupo Mammalia, 45 especies del grupo Amphibia, 50 especies del grupo Reptilia y 603 especies del grupo Aves. Adicionalmente, para flora se revisó y se publicó la información sobre la lista de plantas nativas de la cuenca, información que incluye 2.636 especies de plantas y disponible en el catálogo institucional (IAVH, en publicación); así como el listado de las plantas útiles de la cuenca (Torres Morales y Nova, en publicación).

En general, la diversidad de especies en todos los grupos taxonómicos de fauna y flora se ha registrado en diferentes ecosistemas como cavernas, bosques, agroecosistemas y ríos de la región. Particularmente, los hábitats en los cuales se identificó mayor presencia de especies endémicas de flora corresponden al sotobosque de bosque lluvioso en calizas, bosque tropical muy húmedo, sotobosque de bosque lluvioso montano y premontano, bosque sobre suelo rocoso y bosque húmedo a orillas del río Claro. Los municipios que más concentran registros de plantas son San Luis, Sonsón y San Francisco, y, en el caso de la fauna, la mayor cantidad de registros se identificaron en jurisdicción de los municipios de Puerto Nare, Puerto Triunfo, San Luis, Sonsón y San Francisco. Gran parte de los registros de flora y fauna se encuentran en la Reserva Natural Cañón de río Claro, localidad de fácil acceso -cerca de la Autopista Medellín-Bogotá-, donde se conservan especies de interés.

Por su parte, la mayoría de los vacíos de información se encuentran localizados en la cuenca baja, hacia el nororiente, la cual incluye la zona de humedales colindantes con el río Magdalena y zonas aledañas a lo que se considera como el río Cocorná Sur, entre los municipios de Puerto Triunfo y Puerto Nare. En la cuenca alta en general, especialmente en las zonas con mayor altitud en jurisdicción del municipio de Sonsón, también se identificaron vacíos importantes de información sobre especies de fauna y flora. También se identificaron vacíos de información sobre la riqueza de especies que albergan los cuerpos de agua lóticos y lénticos de la región, así como sobre la calidad en que estos se encuentran y el estado o aptitud del agua para consumo. Se hallaron 527 registros de macroinvertebrados acuáticos, dentro de los cuales se encontraron las siguientes comunidades: 150 morfoespecies de macroinvertebrados bénticos, 94 de algas (perifiton), nueve de zooplancton, 26 de fitoplancton y nueve especies y dos subespecies de macrófitas. Las zonas de la cuenca del río Claro que presentan mayor ausencia de datos sobre este grupo, son la parte alta en los municipios de Sonsón y Argelia, debido a los problemas de orden público que se registraron durante décadas, dejando sin acceso la zona para estudios de biodiversidad y la zona comprendida entre la cuenca media después de la Reserva de río Claro y la cuenca baja, en las que solamente se registran estudios aislados, realizados en sistemas lóticos y en la que se encuentran ecosistemas lénticos como humedales, ciénagas, lagos, que hacen parte de la zona de amortiguación del río Magdalena.

Por otro lado, en las áreas de conocimiento que se identificaron mayores vacíos de información, se resaltan aquellas orientadas a los análisis genéticos, poblacionales o a nivel de comunidad; distribución geográfica de las especies y el estado de conservación de las especies endémicas o consideradas raras; por ejemplo, el caso de las plantas reófitas, algunos insectos, así como especies epigeas e hipogeas del sistema kárstico.

Fase 2 - Dimensión socioecológica: validación y enriquecimiento del diagnóstico y desarrollo participativo del modelo RPEB

Para la definición del contexto socioecológico de la cuenca del río Claro, el diálogo con la comunidad local permitió el entendimiento de las realidades particulares de cada zona (Tabla 1; Figura 3). La zona 1, en el municipio de Puerto Triunfo, fue reconocida dentro de la parte baja de la cuenca, y se caracteriza por la presencia de actividades de minería legal e ilegal y ganadería, aunque con cierta influencia de actividades de pesca; así como la presencia de importantes zonas de humedales y reductos de bosque. La zona 2 abarca una parte del municipio de San Luis en la parte media de la cuenca, y se caracteriza por actividades de cultivo de subsistencia, trabajos a jornal en zonas aledañas, minería legal e ilegal y extracción de madera. En esta área se encuentran extensiones de bosque representativos y nacimientos de agua reconocidos por la comunidad. La zona 3, en el municipio de San Francisco, abarca condiciones similares a la zona 2 en cuanto a las condiciones ambientales y actividades económicas, salvo que incluye como renglón económico importante a la ganadería de pequeña escala, la apicultura y meliponicultura.  Finalmente, la zona 4, en el municipio de San Luis y en la parte alta de la cuenca, comparte características de las anteriores zonas del territorio en términos de las condiciones ambientales y actividades económicas, pero resaltándose la actividad de caza de animales silvestres, como un renglón representativo para su economía y subsistencia local (Tabla 1).

Tabla 1. Contexto territorial a nivel socioeconómico y ambiental de la cuenca del río Claro.

Un segundo resultado de este ejercicio, derivado de la construcción participativa del modelo RPEB, corresponde a la identificación de variables clave para evidenciar la salud del sistema socioecológico y poder tomar medidas conducentes a interacciones positivas en el uso de los elementos naturales. El diálogo con los participantes del taller permitió el reconocimiento de ocho actividades productivas y usos de la biodiversidad característicos de toda la cuenca del río Claro y su relacionamiento con el contexto ambiental actual del territorio: i) extracción de madera, ii) cultivos ilícitos, iii) turismo, iv) ganadería, v) asentamientos humanos, vi) minería legal e ilegal, vii) agricultura y vii) comercio de artesanías, las cuales se encuentran en mayor medida representadas en la cuenca media (Figura 3).

Los asentamientos humanos y la agricultura se identificaron de manera general como los principales motores que desencadenan mayor número de presiones en el área de estudio, como lo son la remoción de cobertura natural y la contaminación del agua, seguidas por la pérdida de suelo y la captación de agua. En consecuencia, se reconoce que la afectación existente sobre diferentes procesos naturales a nivel de cuenca, se relacionan principalmente con la diversidad de especies y la disponibilidad de hábitat. No obstante, se identificó que otros procesos ecológicos importantes como la conectividad de ecosistemas, regulación hídrica, ciclado de nutrientes, polinización, dispersión de semillas, herbivoría y parasitismo, aunque en menor grado, también han sido objeto de transformación a raíz de los motores de transformación identificados (Figura 3).

A partir de este escenario, se propusieron once variables de estado como indicadores para evaluar los procesos naturales de la cuenca que están siendo afectados por los motores de cambio y actividades tradicionales de la región (Figura 3): indicadores de diversidad o riqueza de especies, incluidas aquellas de grupos focales o de interés para su uso o conservación, además de otros relacionados con  biomasa y cobertura vegetal, estado de las poblaciones de fauna y flora, sitios de anidación, calidad y cantidad de agua para consumo humano y de la fauna silvestre, e indicadores de procesos ecológicos relacionados con herbivoría, polinización o ciclaje de nutrientes. Se reconoció la importancia de su incorporación en las agendas de investigación y gestión a nivel territorial a fin de consolidar bases técnicas que contribuyan a la gestión integral de la biodiversidad de la cuenca del río Claro. 


Figura 3. Diagrama esquemático que refleja las relaciones existentes en el modelo RPEB de la cuenca del río Claro.

A nivel espacial, se identificó que las presiones se encuentran concentradas principalmente hacia coberturas vegetales y los ambientes acuáticos de las partes alta, media y baja de la cuenca, aunque con una dinámica diferente. Se reconoce que en la cuenca alta una menor presencia de asentamientos humanos ha favorecido la permanencia de áreas naturales con menores impactos de las presiones, mientras que la dimensión de las actividades que generan presiones es más evidente en la cuenca media. Los participantes del taller identificaron que, en esta región de la cuenca particularmente, la extracción de madera, deforestación, fragmentación y actividades agropecuarias son los principales motores de cambio de los bosques; por su lado, los ecosistemas acuáticos se ven afectados por dragado, desecación, vertimientos industriales y domésticos, captación irregular del agua y turismo no planificado.

Al indagar con los participantes del taller sobre las razones que llevan a la presencia de las presiones identificadas y su incidencia en diferentes zonas de la cuenca del río Claro, se encontró que existen barreras para un manejo efectivo de las relaciones socioecológicas que están definidas por la  ausencia de una estrategia de gestión articulada con todos los actores de la región y tienen que ver básicamente con aspectos como desconocimiento, dificultad para el acceso a ciertas áreas de la cuenca, intereses económicos, malas prácticas tradicionales, falta de comunicación, apropiación y de oportunidades para empoderar a las comunidades locales para buscar mejores condiciones de vida en armonía con el ambiente. Sin embargo, para cada uno de los aspectos socioecológicos negativos, se plantearon acciones de respuesta tales como educación ambiental,  investigación y aumento en el conocimiento de la biodiversidad, mejorar prácticas agrícolas, fortalecimiento de capacidades para la autogestión y gobernanza de los territorios, restauración y reconversión productiva, mejoramiento de la conectividad estructural y funcional, turismo planificado, recuperación de humedales, recuperación de poblaciones de fauna y flora y uso sostenible de la biodiversidad, como estrategias para avanzar en un proceso de transición socioecológica. 

Fase 3 - Dimensión estratégica: identificación de las prioridades para investigación, manejo y monitoreo de la biodiversidad en la cuenca del río Claro

Los elementos reunidos durante el taller (Fase 2) fueron la base para la construcción de múltiples narrativas aplicando los criterios SMART, para representar y priorizar las acciones de manejo, investigación o monitoreo asociadas a la cuenca del río Claro.

Como resultado de este ejercicio, se reconocieron 219 proyectos, los cuales fueron agrupados en 24 categorías, con base en identificación de la parte de la cuenca donde se centra el proyecto propuesto, el actor o actores involucrados, el grupo taxonómico y la descripción del tipo de estudio a realizar. Posteriormente, estos fueron evaluados en cada una de las temáticas y grupos taxonómicos que abarcaban y, en consecuencia, varios proyectos que redundaban entre sí fueron fusionados, generando un portafolio final de 35 proyectos que apuntan a las siguientes temáticas, con el potencial para la consolidación de un programa de investigación en el territorio: especies priorizadas, dinámica del paisaje, ecosistema kárstico, servicios ecosistémicos, recurso hídrico y un componente transversal a todos los anteriores que incluye genética (Anexo 1).

Los principales ejes estratégicos que se reflejan en el portafolio están relacionados con los estudios sobre especies prioritarias (47,4 %), la dinámica del paisaje (18,4 %) y el ecosistema kárstico (13,2 %). En menor porcentaje se identificaron proyectos orientados hacia el estudio de los servicios ecosistémicos (10,5 %), la calidad del recurso hídrico (2,6 %) y hacia temas que integran los anteriores de manera transversal (7,9 %). En general, los ejes dinamizadores de todos los proyectos propuestos están representados por el río Claro, sus tributarios, ecosistemas asociados y comunidades locales (Figura 4, Anexo 1).


Figura 4. Ejes estratégicos priorizados en el portafolio de proyectos para la cuenca del río Claro.

Se identificó que el 80 % de los proyectos corresponde a propuestas para toda la cuenca; mientras que seis se propusieron solo para la parte baja de la cuenca (17,1 %), cuatro para la parte media (11.4 %) y dos para la cuenca alta (5,7 %) (Anexo 1). Un total de 23 proyectos fueron propuestos conjuntamente por la comunidad de la cuenca del río Claro y especialistas o académicos de diferentes instituciones, y 11 fueron propuestos exclusivamente por los especialistas. Se resalta que un solo proyecto fue priorizado por la comunidad (P18, Anexo 1), el cual es producto de la preocupación generalizada sobre los humedales ubicados en la cuenca baja del río Claro, en los que se han venido perdiendo calidad ambiental y tamaño de espejos de agua, y con ello, una disminución en los servicios que la comunidad recibe de estos ecosistemas. Por lo tanto, la propuesta de proyecto se enmarca en realizar un inventario de humedales, evaluación de su estado y de las acciones de restauración.

En este territorio se reconoce primordialmente la importancia de generar información sobre la ecología básica de las especies de la cuenca del río Claro, su taxonomía, distribución, sobre su aporte a la función ecológica o servicios ecosistémicos, así como sobre la evaluación de su respuesta frente a los diferentes motores de cambio.

El resultado se propone como una herramienta a nivel regional de priorización de necesidades de investigación/trabajo y un insumo útil para los tomadores de decisiones que requieran incorporar en sus agendas estrategias para la gestión de la biodiversidad del territorio (Anexo 1).

Discusión

Estado del conocimiento sobre la biodiversidad de río Claro

El análisis de vacíos de la fase 1 constituye un primer filtro para la identificación del nivel de conocimiento científico de la biodiversidad de la cuenca del río Claro, en el que se reconoce qué es lo que se tiene, dónde está, cuál es su estado y cuál es su relación con las comunidades. A través de este ejercicio fue posible mejorar la comprensión de los sistemas biológicos del territorio y sus dinámicas locales, con miras a la formulación de estrategias efectivas de manejo y conservación, desde una visión integradora que priorice el mejoramiento de la calidad de la información de base: listas de especies, identificación de poblaciones de especies que deben ser monitoreadas o cuya biología, ecología, genética o estado sanitario deba estudiarse con mayor detalle. Esta etapa se considera como la principal herramienta para el establecimiento de prioridades en la planificación de áreas para la conservación, así como el desarrollo e implementación de estrategias adecuadas, al permitir estimar el grado en el cual los objetos de conservación persisten y están representados en las áreas existentes (Groves et al., 2000; Gasca y Torres, 2013).

De manera general, como parte de este análisis, se evidencia que en la cuenca del río Claro se han realizado importantes estudios que sintetizan el conocimiento de la biodiversidad de esta región. No obstante, persiste un desconocimiento generalizado sobre diferentes componentes de la biodiversidad de esta cuenca, los cuales predominan en las zonas con mayor altitud, donde hay una alta riqueza de especies de interés para la conservación y sobre las cuales se desconoce su estatus de amenaza, a pesar de los efectos que pueden estar generando las actividades económicas y presiones que predominan en el territorio.

La información disponible sobre la biodiversidad de la cuenca del río Claro se halla dispersa, encontrando que los diferentes estudios o registros de especies se han concentrado en áreas particulares, especialmente hacia el límite entre la cuenca media y baja. Lo anterior se atribuye a la presencia de la Reserva Natural Cañón del río Claro, la cual es visitada por investigadores de diferentes grupos biológicos, al ser un referente de conservación del sistema kárstico y de las especies de flora y fauna de la región.

Particularmente, a partir de la línea base generada se hace evidente que el estudio del funcionamiento de los ecosistemas, así como del gradiente sucesional, representan vacíos y oportunidades de investigación en la cuenca del río Claro, que permitirán comprender mejor las potencialidades de los bosques secundarios y gestionar integralmente su riqueza, dinámica y servicios ecosistémicos asociados. La información generada en el estudio de Jiménez-Guerra et al. (2017) representa un insumo interesante acerca del estado de los ecosistemas en dos de los municipios de la cuenca del río Claro. Los resultados que se presentan están en concordancia con los patrones encontrados en países como Costa Rica, Ecuador, México y Puerto Rico, e incluso Colombia, que han mostrado una tendencia a aumentar la extensión de bosques secundarios (Sánchez-Cuervo et al., 2012; Rubiano et al., 2017; Aide et al., 2019).

En el caso de los estudios de flora, a pesar de que para las especies de la cuenca del río Claro se encontraron alrededor de 20 estudios publicados en revistas de carácter científico, como por ejemplo el de Hoyos et al., 1983 y Cogollo A., 1986. No obstante, aún se presentan importantes vacíos de información en algunas zonas. Una de estas corresponde a la cuenca baja, la cual ha sido ampliamente afectada por la deforestación y fragmentación, principalmente debido a la expansión de la frontera ganadera. A nivel de áreas de conocimiento, la baja cantidad de estudios referentes a las poblaciones de las especies, sus comunidades, distribución geográfica y su estado de conservación, se debe probablemente a la baja cantidad de inventarios taxonómicos que se han realizado en la región y al bajo nivel de mapeo de las especies en ciertas zonas del territorio.

De igual forma, el ejercicio participativo permitió evidenciar que, respecto al conocimiento de la flora de la cuenca, los mayores vacíos de información se relacionan con la baja disponibilidad de información generada que no ha sido publicada, y a la alta cantidad de especímenes de herbario cuya información no ha sido sistematizada (alrededor de un 70 % en los herbarios más grandes de la región). En consecuencia, los registros florísticos no han sido geolocalizados o requieren de mayor revisión taxonómica, especialmente en el caso de algunas plantas consideradas raras  o endémicas para la región. Asimismo, los inventarios de la flora de la región no están completos. En este sentido, resulta de suma importancia depurar las listas a un nivel taxonómico, y realizar inventarios en parches de bosques y corredores de importancia biológica, como lo es el corredor kárstico.

No se encontraron estudios que registren información sobre las características funcionales de las especies vegetales y su relación con su ecología. Este tipo de estudios permiten entender los mecanismos a través de los cuales las especies coexisten, facilitando la comprensión de sus diversas estrategias ecológicas para capturar y utilizar los recursos destinados a la optimización de su desempeño (Shipley et al., 2016).  Sin embargo, a pesar de la importancia de esta área de investigación, solo fue registrada una tesis de biología realizada en el año 2014 en el cañón del río Claro. En este trabajo se evaluaron las respuestas funcionales de cuatro especies de plantas a la disponibilidad de nutrientes en el suelo, considerando las particularidades geomórficas de la cuenca. Las especies estudiadas fueron dos especies endémicas Caryodaphnopsis burgeri y Duguetia colombiana y dos especies amenazadas Clathrotropis brunnea (sapán) y Peltogyne paniculata subsp. pubescens (mochilero) (Cano et al., 2014).

Sobre las especies de fauna, se identificó que, si bien los estudios disponibles han permitido cada vez enriquecer la información sobre diferentes grupos (Muñoz-Saba et al., 1999; Gonzalez, 2002; Cuartas-Calle y Muñoz-Arango, 2003; Acosta et al., 2007; Aldana et al., 2008; Jaramillo-Villa et al. 2008; Vivero et al., 2010; Duarte-Cubides et al., 2012; Sánchez-G. et al., 2016; Morales-Martínez, 2017; Bejarano et al., 2018;  De Luna, 2018; Cornare, 2019), probablemente, la evidencia disponible no refleja la riqueza real de la fauna que habita en la cuenca del río Claro. Ante la ausencia de muestreos en la zona, hay grupos pobremente representados. En consecuencia, su diversidad está subestimada, en particular sobre taxones como arácnidos, gasterópodos, quilópodos, diplópodos y miriápodos (todos con una única especie registrada).

De manera general, se reconoce que el mayor desconocimiento existe sobre aquellas especies de pequeño tamaño o que hacen parte de ciclos y relaciones inter e intraespecíficas indispensables para el funcionamiento del ecosistema, que son aún objeto de investigación (Gasca y Torres, 2013; Ardila-Camacho et al., 2017). Los datos revisados hasta la fecha revelan la importancia de ampliar los muestreos en Río Claro sobre diferentes organismos, especialmente en insectos y algunos vertebrados como peces, anfibios, reptiles y pequeños mamíferos terrestres y voladores, cuyos roles ecológicos en los ecosistemas se relacionan principalmente con el ciclo de nutrientes, polinización, dispersión de semillas y control de plagas. En particular, las comunidades hidrobiológicas prestan múltiples servicios ecosistémicos; por ejemplo, los peces tienen una contribución clave en los medios de vida de las comunidades y entre los macroinvertebrados acuáticos se pueden citar los organismos de la familia Chironomidae (Diptera), que son fuente de alimento para especies de peces y otros invertebrados como odonatos, además de ser bioindicadores de la calidad de agua (Gómez y Pinzón, 2012; IFRH, 2016). Tomando en consideración que este grupo comprende las formas inmaduras de muchas especies de insectos, su conservación se hace indispensable, ya que las formas adultas o imagos, cumplen muchas funciones como la polinización, son controladores de otras poblaciones o constituyen especies necrófagas como las moscas de la familia Muscidae.

De forma similar a lo observado en los estudios generales de fauna para la cuenca de río Claro, los estudios bioespeleológicos en esta región son incipientes. Las investigaciones de la fauna que habita en los ecosistemas subterráneos de la cuenca de río Claro iniciaron en la segunda mitad de la década de los 80s; no obstante, más del 80% de las publicaciones recuperadas se realizaron el dos primeras décadas del siglo XXI (Roldán y Lenis, 1986; Muñoz-Saba et al., 1998; Muñoz-Saba et al., 1999; Bejarano et al., 2010; Uasapud-Enríquez 2018; Tavera-Escobar y Álvarez-Ramírez, 2019).

Aunque en la actualidad no se cuenta con un inventario de los ecosistemas kársticos de la cuenca del río Claro, se estima que el número de sistemas con presencia confirmada de fauna puede llegar a 20, de los cuales nueve cuentan con la presencia de guácharos (Steatornis caripensis) (Lasso, obs. pers.). En particular, la Cueva del cóndor, Coca de caimán y El Templo del tiempo han sido lo más explorados, contando los mayores registros fauna (Lasso, obs. pers.). En las cuevas de río Claro se han observado unas 11 especies de peces de origen epigeo que permanecen o transitan en estos ecosistemas hipogeos a través de la red hídrica y que corresponden en realidad a especies accidentales, no troglofilas o trogloxenas. Un gran problema que afronta la cuenca del río Claro, es la presencia de especies introducidas como las tilapias (Oreochromis spp.), incluido el híbrido -pargo rosado- en los sistemas naturales e incluso dentro de cuevas (Lasso, obs. pers.). Hay otras poblaciones de moluscos establecidas que se han considerado como invasores por algunos autores; este es el caso del caracol acuático, Melanoides tuberculata (Thiaridae), que tiene una población trogrófila importante en la cueva de Los Guacharos; esta especie es vector de enfermedades intestinales trasmitidas por trematodos de los cuales M. tuberculata es hospedador (Linares et al., 2017). También surge la inquietud de evaluar los procesos subyacentes a la plasticidad fenotípica observada en ciertas especies; por ejemplo, en peces (p. ej. tilapia), que, al habitar dentro de las cavernas durante unas pocas generaciones, podrían exhibir cambios relacionados con la visión, no requerida en estos ambientes (Lasso, obs. pers.).

En cuanto a la dinámica de transformación de la cuenca, en la parte baja ha sido distinta si se compara con la cuenca alta. Es posible que la limitación en la cantidad de estudios, y consecuentemente de registros biológicos en la cuenca baja, se deba al alto grado de transformación que ha tenido, especialmente debido a la deforestación generada por la expansión de la frontera ganadera y con motivo de elevar el precio de los predios para su comercialización. Una de las condiciones que llama la atención sobre esta zona es el conflicto humano - vida silvestre, que se ha venido dando en los últimos años con ganaderos y agricultores. Con el propósito de dar manejo a estos encuentros, Cornare ha implementado estrategias de control de la depredación de ganado por parte del jaguar (Panthera onca), incluyendo estrategias como la instalación de luces tipo LED, ubicación de espantapájaros, generación de ruido, creación de corrales y esparcimiento de olores, tendientes a ahuyentar a los felinos y, por consiguiente, disminuir los ataques a animales domésticos (Cornare, 2019). No obstante, también aborda el conflicto con ocelotes, pumas, hipopótamos (especie exótica), entre otras especies con distribución en la cuenca (Castelblanco-Martínez et al., 2021; Serna, com. pers.).

Diagnóstico y desarrollo participativo del modelo RPEB

Si bien gran parte de las actividades productivas y uso de elementos naturales se desarrollan a lo largo de la cuenca en sus tres zonas (alta, media y baja), algunas se dan con mayor intensidad que en otras. Particularmente, en la cuenca alta y baja, las presiones ejercidas son iguales con una variación en su intensidad, según lo manifestó la comunidad local. La mayor proporción de actividades que causan transformaciones en el territorio, alterando las relaciones socioecológicas, están en la cuenca media. En esta zona se presenta minería legal a gran escala; así como minería ilegal, ganadería extensiva, agricultura de gran escala, presencia de asentamientos humanos densamente poblados, desarrollo vial, presencia de acciones de restauración y conservación, así como turismo no planificado.

Tanto la comunidad local, como los distintos investigadores que enriquecieron las discusiones sobre las características socioecológicas de la cuenca de estudio, reconocen que estas actividades sumadas conducen principalmente a una reducción en la oferta de servicios ambientales, a la remoción de cobertura, contaminación del agua, pérdida del suelo y del hábitat de diferentes especies animales, así como a la disminución de la conectividad genética. Según se ha identificado por diferentes autores, estas condiciones afectan, además, la conectividad de los ecosistemas, la diversidad de especies (Soulé et al., 1988; Harris y Silva-Lopez, 1992; Flather y Sauer, 1996; Jokimaki y Huhta, 1996; Bayne y Hobson, 1997), la regulación hídrica, el ciclado de nutrientes en medio acuático y los hábitats disponibles para la vida silvestre (Zipperer 1993; Dixo et al., 2009; Rueda et al., 2013).

Por su parte, en los ecosistemas acuáticos, las presiones identificadas tienen el potencial de generar pérdida de especies, erosión ribereña, reducción de la pesca, alteración de la conectividad en el medio acuático, pérdida de hábitat, agua no disponible para consumo humano y de la vida silvestre, y finalmente problemas de salud pública (Bassem, 2020).

Prioridades para investigación, manejo y monitoreo de la biodiversidad en la cuenca del río Claro

En Colombia existen pocos ejercicios que se aproximan a la identificación de vacíos, necesidades y prioridades sobre el conocimiento de la biodiversidad para el establecimiento de metas para la gestión de la biodiversidad de los territorios (INVEMAR-UAESPNN-TNC, 2008). Bastante se ha discutido sobre los enfoques o prioridades para mejorar el estatus de los recursos biológicos; no obstante, la aproximación aquí empleada para la construcción participativa del sistema socioecológico y su articulación con la integridad ecológica,representados en la cuenca del río Claro, permitió establecer que a nivel local existe un fuerte nivel de reconocimiento de las condiciones actuales del territorio, así como diferentes oportunidades para orientar una agenda de investigación como base para la toma de mejores decisiones por parte de los actores que inciden en los cambios de un territorio, tanto a nivel ambiental como social (Tabla 1, Anexo 1).

Especies priorizadas

Como se evidenció en los resultados, uno de los enfoques priorizados en el portafolio de proyectos está basado en especies. Aunque se estima que las medidas utilizadas de manera reactiva para proteger especies ya amenazadas son generalmente más costosas, generan conflictos sociales difíciles de conciliar y presentan poca probabilidad de éxito (Tear et al., 1993; Jennings, 2000), en general, se considera que el mejor momento para disminuir su probabilidad de extinción ocasionada por las actividades antrópicas, es antes que la población se vea en peligro o amenazada. Los participantes del taller reconocieron de manera unánime que la generación de información sobre las especies de fauna y flora de la cuenca del río Claro (Anexo 1), son un insumo prioritario para orientar una adecuada gestión alrededor de la conservación de las especies. Así mismo, se aborda una visión de la conservación de la biodiversidad a través de su uso sostenible (Huston 1993). Con el fin de generar alternativas económicas en las comunidades, buscando de esta manera reducir la incidencia de algunas actividades que generan grandes presiones ambientales, como lo son la extracción ilegal de madera y fauna, la cacería, la deforestación y la minería (De la Peña y Illsley, 2001).

Jennings (2000) considera que el número de especies en peligro de extinción aumenta y los esfuerzos en conservación resultan insuficientes. Esto es debido principalmente a que, en general, los programas de conservación están diseñados para conservar especies al borde de la extinción. No obstante, estas iniciativas no abordan el problema desde el control de disminución de la pérdida de hábitats donde se concentran la mayoría de las especies que no logran adaptarse a los ambientes transformados por el hombre. Aunque existe una importante línea base acerca de la caracterización física y espacialización de los ecosistemas, gracias al avance de tecnologías como los sistemas de información geográfica, en la actualidad existen vacíos importantes en cuanto a la adecuada valoración integral de la biodiversidad y sobre todo de los servicios ecosistemas que proveen (Balvanera et al., 2012).

Ecosistemas y servicios que proporcionan

Balvanera et al. (2012) sustentan también que en Colombia los estudios a nivel de ecosistemas no han sido tan notorios, como ocurre con los estudios a niveles más finos de la diversidad biológica, y se encuentran lejos de estar completos. Bajo esta misma óptica, el ejercicio participativo abordó otros enfoques basados en ecosistemas y los servicios que estos proveen en el territorio del río Claro (Anexo 1), en particular porque la singularidad los sistemas kársticos, las cuevas y cavernas, han pasado prácticamente desapercibidas a la luz pública (Lasso et al., 2019).

Es importante visibilizar estos ecosistemas, tanto por su importancia biológica, como geológica y cultural. Estos brindan potenciales servicios ecológicos, como regulación hídrica, ciclaje de nutrientes, dispersión de semillas y polinización, control biológico, y presencia de ecosistemas acuáticos para la biodiversidad tanto en la superficie como en las cavernas. En su proceso de karstificación constituye también un importante sumidero de dióxido de carbono atmosférico. Además, sus cuevas son usadas para realizar actividades recreativas y culturales (Goldscheider, 2012). A su vez, urge entender dónde es posible un potencial de uso de los mismos y en dónde son necesarias estrategias de conservación y uso sostenible, por ejemplo, a través de la declaratoria del corredor kárstico de río Claro como Geoparque de la UNESCO, que permita a las comunidades locales el desarrollo de nuevas iniciativas orientadas al turismo sostenible derivadas de figuras como Geoparques Mundiales de la UNESCO (http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view-tv-release/news/geoparques_mundiales_de_la_unesco_procesos_en_los_paises_a/). De hecho, Tavera-Escobar y Álvarez-Ramírez (2019) evidencian que la geología de esta región se asocia al desarrollo económico, científico y social de la región a través del geoturismo y se propone como un modelo espacial para la cohesión social y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Recurso hídrico

En términos del recurso hídrico, los procesos de contaminación generados por un manejo pobre de las aguas residuales derivadas de actividades humanas han sido una constante en la cuenca, y se han identificado como una preocupación latente desde el año 2017. Más específicamente, esta preocupación está relacionada con el aumento de la deforestación y expansión ganadera en las localidades de Aquitania, El Arrebol, El Tesoro, Campo Alegre, Pocitos, La Cristalina y La Holanda, para los municipios de Sonsón y San Francisco. En este aspecto, diferentes análisis de calidad de agua han indicado una alteración potencial de la calidad del agua (IACA) en la subcuenca del río Claro, Caño Las Mercedes, y en general, en las subcuencas directamente asociadas con río Claro-Cocorná Sur, en zonas bajas (Cornare, 2019).

Aunque el río Claro, además de ser el ecosistema acuático más importante de la cuenca y el eje del desarrollo económico y fuente de subsistencia de las comunidades vecinas, el eje estratégico que se relaciona con la calidad del recurso hídrico se reconoce como el de más baja representatividad en la agenda propuesta (Anexo 1) con un 2,6 %. Es posible que este resultado esté relacionado con la baja participación en el taller de gremios de pescadores o comunidades que dependen directamente del río para sus medios de vida. En beneficio de estas comunidades, resulta relevante concertar criterios mínimos desde el punto de vista ecológico, social, económico y cultural, que permitan establecer el estado de las fuentes hídricas de la cuenca, tanto en términos de calidad como de la riqueza biótica que albergan (Anexo 1). En este sentido, se ha sugerido que los estudios futuros en términos del recurso hídrico pueden beneficiarse de la información aportada por las comunidades, para mejorar, por ejemplo, la cobertura espacial de las mediciones del recurso hídrico. Diferentes hallazgos demuestran el potencial de la ciencia ciudadana para recolectar datos hidrológicos confiables, oportunos y que sirvan a largo plazo, para ser usados para fines de planificación y gestión (Njue et al., 2019). Además de la información de datos provenientes de la participación comunitaria, también es clave el buen manejo que se le dé al recurso, de manera que, con el tiempo, se pueda recuperar la calidad ambiental a través de mecanismos de recuperación o detección temprana de los riesgos que desencadenan pérdidas ambientales importantes (Lasso et al., 2019).

Recursos genéticos

Dentro de los ejes transversales a todos los ejes temáticos de interés, se resalta el del recurso genético, para el cual se encuentran pocos estudios en el área. Este eje se ocupa de contribuir con la identidad taxonómica de las especies y de analizarlos factores genéticos que afectan los riesgos de extinción y sienta las bases necesarias para minimizar estos riesgos (Frankham et al., 2010; Allendorf et al., 2013; Coker, 2017). Por lo tanto, resulta sumamente valiosa su incorporación en una agenda de investigación, dado que el conocimiento genético es un recurso valioso para diseñar estrategias para el manejo de poblaciones de interés y para la resolución de la incertidumbre taxonómica de distintos grupos de la biodiversidad, lo cual permite, entre otras cosas, la definición de unidades taxonómicas para el manejo de la biodiversidad, y entender la biología de las especies para su conservación (Sikes et al., 2008; Freeland et al., 2011).

Dinámica del paisaje

Si bien se ha considerado que no es posible esperar por la compilación de información a una escala espacial fina para tomar decisiones de conservación, la heterogeneidad de hábitat se convierte en un criterio fundamental a aplicar en la actualidad (Alonso et al., 2007). La presencia de tres o más hábitats importantes favorece la supervivencia y desarrollo de las diferentes fases del ciclo de vida de muchas especies (Appeldoorn et al., 1997) y esta afirmación aplica para los diversos tipos de ecosistemas (terrestres, marinos y dulceacuícolas) de la cuenca del río Claro. Por esta razón, al considerar la dinámica del paisaje en este territorio, también se podría contribuir al mantenimiento o recuperación de las poblaciones de especies priorizadas y, a su vez, al mantenimiento o recuperación de su integridad ecológica. Complementariamente, esta estrategia de análisis deberá poder articularse con los lineamientos de planificación regionales, buscando mantener y proteger las características funcionales y estructurales de los elementos que componen el paisaje de la región.

Propuesta de articulación e impacto potencial en el territorio para transitar hacia escenarios de sostenibilidad

Ante la generalizada percepción de los participantes del taller sobre la ausencia de una estrategia de gestión articulada de la biodiversidad con todos los actores de la cuenca del río Claro, y reconociendo los esfuerzos adelantados hasta ahora por diferentes instituciones con presencia en el territorio, la alternativa más eficiente que se propone para evitar la pérdida de ecosistemas y especies es trabajar articuladamente con los actores que están involucrados en la planificación y manejo del uso de los recursos (INVEMAR-UAESPNN-TNC, 2008). Como lo mencionan Vallejo y Gómez (2017), la participación de actores de diversa naturaleza en las diferentes fases de planeación de agendas de trabajo, incide positivamente en los resultados de los procesos. Por tal razón este portafolio, además del fomento de redes de colaboración y conocimiento, busca fortalecer la institucionalidad y el rol de las comunidades locales en la región. Se hace necesaria la generación de nuevos espacios de concertación, así como de nuevos colaboradores y participantes institucionales que fortalezcan el rol de las comunidades locales en la gestión de la biodiversidad de sus territorios.

Este ejercicio es el primero de su tipo en la cuenca del río Claro y es un punto de conexión para orientar los esfuerzos que vienen adelantando los actores locales. Sin embargo, algunas acciones de respuesta que fueron priorizadas en el taller participativo ya se han empezado a implementar en diferentes áreas del territorio, a través del proyecto Huella Viva. La interacción entre los gestores del proceso y las comunidades locales como ejes dinamizadores del territorio, ha permitido que esta región esté siendo protagonista de la construcción de una agenda de trabajo que apunta a responder a sus necesidades tanto desde el punto de vista ecológico, como desde lo social y económico, abordando soluciones mediante herramientas basadas en la naturaleza. La implementación de acciones concertadas de apropiación social y educación sobre el conocimiento de la riqueza natural del territorio, la conversión de prácticas productivas hacia actividades más sostenibles, la implementación de medidas que mitiguen el conflicto humano-felino, la restauración de áreas naturales, la búsqueda conjunta de oportunidades de uso sostenible de la biodiversidad, y la generación de soluciones de acceso al agua para consumo humano, saneamiento e higiene, se conjugan con el fortalecimiento del capital social que se requiere para contribuir a la gestión integrada de este territorio, y son, una plataforma para mejorar la resiliencia de los ecosistemas y la gobernanza de la comunidades.

La mayoría de los proyectos priorizados hacen parte de necesidades que son comunes en muchas regiones del país, que al igual que la región del río Claro, cuentan con ecosistemas singulares, altos niveles de biodiversidad, vacíos de información e importantes problemáticas ambientales de diversa índole, como producto de distintas actividades antrópicas (Etter, et al., 2017). Es importante que los ejercicios de planificación que se realicen sobre la base aquí propuesta busquen siempre mantener una línea de trabajo concertada con las comunidades locales que ejercen la gobernanza del territorio (Bäckstrand, 2003). Las características de esta región, representan un escenario propicio para movilizar procesos que busquen el cumplimiento de las metas de desarrollo sostenible a nivel regional.

Conclusiones y recomendaciones

La comunidad local identificó que los principales motores de cambio en la cuenca del río Claro se derivan de la deforestación y fragmentación de los bosques para la expansión de la frontera ganadera y agrícola, de las actividades asociadas a la minería legal e ilegal y el turismo no planificado. La principal barrera para un manejo efectivo de estas presiones radica en la ausencia de una estrategia de gestión articulada con todos los actores de la región.

En la cuenca de río Claro se han realizado históricos e importantes estudios con relación a las especies de flora y fauna que allí habitan. No obstante, probablemente la riqueza de especies y su potencial para considerar escenarios de conservación a través de su uso en esta región, están subestimados.

Se reconoce un generalizado desconocimiento de los procesos ecológicos que pueden estar operando en esta región, tanto a nivel genético, como a escala poblacional, de comunidades y paisaje.

La geomorfología y geología histórica de los karst de río Claro (“stripe karst”), que corresponden a calizas trasformadas en mármoles, son muy raros en Suramérica y característicos de la Formación de río Claro. La biodiversidad hipogea asociada a estos sistemas -si bien hay algunos muestreos y colecciones depositadas en el IAvH- no cuenta con estudios detallados sobre su composición y menos sobre la biología y ecología de las mismas.

Con un enfoque basado en ciencia y participación comunitaria, se construyó una propuesta de agenda de trabajo con 35 proyectos de investigación sobre la biodiversidad de la subcuenca del río Claro, los cuales incluyen las principales prioridades en torno a la gestión y manejo del territorio.

El análisis del sistema socioecológico bajo la visión de cuenca permitió reconocer la interacción de los elementos de la biodiversidad entre las distintas áreas de la cuenca y cómo estos pueden ser abordados desde la investigación y articulación de actores para el tránsito hacia la sostenibilidad y recuperación de la integridad ecológica de las áre

-  El portafolio generado en este ejercicio refleja las prioridades identificadas por la comunidad local y expertos en diferentes áreas de la biología y es una herramienta para facilitar la toma de decisiones por los actores locales y regionales. Su puesta en marcha, significa la generación de insumos clave para el abordaje de problemáticas locales y regionales que redunden en la calidad de vida de las comunidades y la biodiversidad de sus territorios.

Se resalta la importancia y singularidad de la biodiversidad asociada a los ecosistemas kársticos de la cuenca del río Claro y su potencial para la declaratoria de un Geoparque de la UNESCO, que fortalezca la transición hacia modelos económicos sostenibles basados en el turismo.

Este estudio, el primero de su tipo en la cuenca del río Claro, sienta las bases para generar su implementación en otras regiones del país con características similares.

Agradecimientos

La propuesta metodológica aquí presentada es parte del resultado de la cooperación técnica, administrativa y científica entre el Instituto Alexander Von Humboldt y la Fundación Grupo Argos que se ha mantenido desde el año 2019, en el marco del proyecto Huella Viva. Expresamos nuestra profunda gratitud hacia la comunidad de la región del río Claro por su compromiso y liderazgo en el territorio. De manera especial agradecemos a los líderes y lideresas de las veredas Balsora, Tres Ranchos, Altavista, La Linda, La Hinojosa, Santa Rosa, San Rafael, San Antonio y de los corregimientos La Danta, Doradal, Las Mercedes y Estación Cocorná, que atendieron la invitación a participar en el taller. A los expertos y académicos que aceptaron nuestra invitación y participaron en representación del Jardín Botánico de Medellín, Tecnológico de Antioquia, Universidad de Antioquia, Universidad Nacional de Colombia sede Medellín y Bogotá, Universidad CES, Universidad EAFIT, Universidad Católica de Oriente, Universidad Militar Nueva Granada, Jardín Botánico de Cartagena, Procat Colombia, Asociación Gaica, Asociación Colombiana de Herpetología, Asociación Calidris, Servicio Geológico Colombiano e investigadores independientes, quienes contribuyeron en las valiosas discusiones, validación de información e identificación de vacíos importantes por abordar en el territorio. Al equipo del Instituto Humboldt: Felipe García, Coordinador del Programa de Ciencias Básicas de la Biodiversidad, por su gestión, liderazgo y acompañamiento en este proceso en la cuenca del río Claro; a los investigadores Carolina Castellanos, Maria Piedad Baptiste, Mailyn González, Nicolás Franco, Carolina Castro, Juan Carlos Rey, Angélica Díaz, Sindy Martínez y Danny Vélez, por apoyar y orientar el desarrollo de diferentes fases del proceso, contribuir en la gestión de datos y discusiones sobre los múltiples componentes abordados; a Julián Torres por su apoyo en la elaboración de mapas y a los compañeros Marcela Moreno, Andrea Baquero y Jackson Salas, por su compromiso en la gestión administrativa y logística relacionada con el desarrollo del taller. A los estudiantes de Biología y pasantes del proyecto Jose Miguel Londoño (Universidad EAFIT) y Jhon F. Estupiñán (Universidad Nacional de Colombia) por su participación en la gestión de datos y logística del taller. A Helena Gómez por su participación en la recopilación de datos limnológicos de Río Claro. También queremos agradecer a Cornare y demás aliados del proyecto Huella Viva (Fundación Natura,Tekia, Celsia, Portafolio Verde y Fundación Amazonas) y a los propietarios y personal de la Reserva Natural Cañón del Río Claro (Fundación Amazonas, Familia Garcés Arosemena) por su liderazgo, apoyo y calidez, además por el despliegue logístico para que el encuentro se llevara a cabo con éxito.

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Anexos

Anexo 1. Portafolio para la toma de decisiones orientadas hacia la gestión de la biodiversidad, la transición socioecológica de la cuenca del río Claro y el fortalecimiento de la institucionalidad regional.


1 Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Bogotá, Colombia.
2 Yoluka ONG, Fundación de investigación en biodiversidad y conservación. Bogotá, Colombia.
3 Universidad EAFIT. Medellín, Colombia.
4 Fundación Grupo Argos. Medellín, Colombia.