Requerimientos del territorio a nivel nacional: avances conceptuales y metodológicos

Resumen (es):

Abordar la planificación del territorio desde los requerimientos del sistema socioecológico pretende ampliar la capacidad de escucha de la sociedad a las señales que se generan desde el territorio, entendido este como la matriz natural, social y cultural. En tal sentido proponemos un marco conceptual de traducción de las señales, a partir de información oficial y aquella generada a través de investigación científica de los institutos del Sistema Nacional Ambiental (SINA). Se incluyeron análisis tales como el desarrollado para el manual de compensaciones del medio biótico, los modelos de deforestación, el análisis de conectividad de áreas protegidas, los modelos de cambio en el régimen de precipitaciones, asociados a las tendencias de concentración de gases de efecto invernadero, entre otros. En los siguientes acápites se desarrollan los mecanismos de traducción de los indicadores, entendidos también como soluciones basadas en la naturaleza. Estos indicadores, aunque fueron construidos desde una base espacial y temporal definida (escala 1:100 000 y coberturas de la tierra entre 2012 y 2015) a partir del “Mapa de ecosistemas continentales de Colombia” (Ideam et al., 2017), pueden ser usados en contextos específicos, mediante aplicaciones en construcción, para su actualización y ajuste tanto espacial como temporal.

Palabras clave:

Áreas protegidas, Conectividad, Planificación, Territorio (es)

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https://doi.org/10.21068/26193124.1121

Requerimientos del territorio a nivel nacional: avances conceptuales y metodológicos

Requirements of the territory at the national level: conceptual and methodological advances

Germán Corzo1 , Nicolás Corral-Gómez1 , Sergio Vargas1


Introducción

La gestión integral de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos (GIBSE) se ha consolidado como un elemento insoslayable en el ordenamiento territorial, no solo porque incorpora a la biodiversidad, en muchos casos el elemento limitante de algunos procesos productivos y de desarrollo, sino también porque esta gestión debería asegurar la sostenibilidad del sistema socioecológico (Andrade et al., 2018). En el Antropoceno (Naranjo, 2018), la dicotomía entre conservación y desarrollo ya no es aceptable. La gestión ambiental territorial se ha desarrollado en contextos de normatividad asociada al comando y control, y al ordenamiento a partir de zonificaciones que definen qué porción del territorio debe ser preservada, cuál restaurada o usada, con base en los requerimientos de las poblaciones humanas. Sin embargo, aún no sabemos leer suficientemente las señales desde el territorio para contestar preguntas como cuáles son los umbrales de cambio aceptables, o qué tanta memoria ecosistémica debe ser conservada para asegurar su sostenibilidad, de manera que se permitan transformaciones asociadas a iniciativas de desarrollo adicionales. La civilización actual ha perdido la sinestesia, entendida como la capacidad de oír las señales que son generadas por el cuerpo, más aún en el caso de los paisajes y los territorios, de los que como especie nos hemos aislado como si no fuésemos parte de un todo sinérgico. La identificación de los requerimientos de un territorio podría generar una gestión ambiental prospectiva, más que exclusivamente prescriptiva, como la que se menciona arriba. Los requerimientos del territorio están definidos por las variables que dan cuenta del estado del sistema socioecológico en general y de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos en particular, las presiones antrópicas ejercidas sobre el sistema y las respuestas que los diferentes actores desarrollan, buscando un balance entre las necesidades humanas y las de la biósfera no humana. Adicionalmente, se incorpora información de escenarios futuros (cambio climático, probabilidad de deforestación, entre otros), de manera que las señales generadas consideren las tendencias de cambio y los apalancamientos hacia futuros de sostenibilidad.

En resumen, abordar la planificación del territorio desde los requerimientos del sistema socioecológico pretende ampliar la capacidad de escucha de la sociedad a las señales que se generan desde el territorio, entendido este como la matriz natural, social y cultural. En tal sentido proponemos un marco conceptual de traducción de las señales, a partir de información oficial y aquella generada a través de investigación científica de los institutos del Sistema Nacional Ambiental (SINA). Se incluyeron análisis tales como el desarrollado para el manual de compensaciones del medio biótico, los modelos de deforestación, el análisis de conectividad de áreas protegidas, los modelos de cambio en el régimen de precipitaciones, asociados a las tendencias de concentración de gases de efecto invernadero, entre otros. En los siguientes acápites se desarrollan los mecanismos de traducción de los indicadores, entendidos también como soluciones basadas en la naturaleza. Estos indicadores, aunque fueron construidos desde una base espacial y temporal definida (escala 1:100 000 y coberturas de la tierra entre 2012 y 2015) a partir del “Mapa de ecosistemas continentales de Colombia” (Ideam et al., 2017), pueden ser usados en contextos específicos, mediante aplicaciones en construcción, para su actualización y ajuste tanto espacial como temporal.

Los criterios de compensación, no solo factor también indicador

Teniendo en cuenta que las compensaciones ambientales se han convertido en una herramienta para mantener o mejorar los valores ambientales en situaciones donde los proyectos de desarrollo se anteponen a pesar de sus impactos negativos sobre la biodiversidad, Sáenz et al. (2013) propusieron un marco conceptual que permitiera abordar los vacíos asociados al diseño y cálculo de las compensaciones por pérdida de biodiversidad en Colombia. Específicamente para el cálculo de las compensaciones a nivel global se han utilizado coeficientes/tasas, que establecen al aplicarse, el número de unidades de “crédito”, con el fin de reponer o reemplazar cada una de las unidades perdidas en el área del proyecto, bajo el principio de “no pérdida neta de biodiversidad”. Sin embargo, estos coeficientes rara vez contemplan características a escala de paisaje que puedan garantizar que los beneficios producto de las compensaciones estén alineados con metas a escala más amplia (Sáenz et al., 2013).

Buscando abordar este vacío, Sáenz et al. (2013) proponen una aproximación que utiliza información a escala de paisaje disponible para el cálculo de los coeficientes y así asegurar que las compensaciones hacen un aporte a las metas de conservación a escala ampliada. Esta aproximación fue adoptada en la primera versión del Manual de compensaciones por pérdida de biodiversidad (Resolución 1517 de 2012) y actualizada en la segunda versión del Manual de compensaciones del componente biótico (Resolución 256 de 2018). A estos coeficientes se les denominó factores de compensación y son cuatro:

• El factor de compensación de representatividad establece la proporción de una unidad biótica declarada bajo alguna categoría de área protegida dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap).
• El factor de compensación de remanencia establece la proporción de una unidad biótica que se encuentra aún en estado de naturalidad.
• El factor de compensación de rareza está construido desde dos perspectivas que se promedian: - Por una parte la irreplicabilidad de los biomas en las unidades bióticas.
- Por otra la unicidad de los ensamblajes de las especies, que han sido predefinidas de acuerdo con los modelos de distribución de especies consignados en la plataforma Biomodelos.
• Finalmente, el factor de compensación de tasa de transformación establece la velocidad de cambio/pérdida de las coberturas para cada unidad biótica (MADS, 2012; Sáenz et al., 2013; MADS, 2018).

Dichos factores de compensación tienen otra aplicación práctica y es la de traducir el lenguaje de la naturaleza, tanto para construir mejores objetivos en procesos de compensación, como de manejo de los territorios, de ordenamiento ambiental y de planificación estratégica sectorial. Las señales que aportan los criterios de remanencia, representatividad, rareza y tasa de transformación en el territorio continental colombiano tienen cada uno por separado aportes al entendimiento del territorio desde la perspectiva del modelo PER (Presión, Estado y Respuesta) (Sparks, 2011). Su inclusión como factores de compensación repercute en el aumento de efectividad de la gestión integral de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos.

Aún más, cuando son evaluados en consonancia e integrados con otros elementos de análisis como la probabilidad de cambio climático global y de deforestación, el índice de huella humana, las prioridades de conectividad entre áreas protegidas, entre otras, permiten generar argumentos que sustenten la adicionalidad de los emprendimientos ambientales. Se entiende la adicionalidad como uno de los principios que aborda el marco conceptual de las compensaciones del medio biótico, en que debe demostrarse que la inversión ambiental generó resultados adicionales a los que hubiese habido sin tal inversión. Por tanto, resulta un concepto de gran relevancia para dar énfasis a la gestión adecuada de la biodiversidad e identificar las implicaciones de la no implementación de las acciones de gestión integral necesarias para afrontar los requerimientos del territorio.

En el sentido de las compensaciones ambientales, los factores de compensación permiten identificar el tipo de acción más adecuada, entre las opciones de preservar, restaurar o alguno de las anteriores en consonancia con el uso sostenible. No obstante, esto es muy general, y por tanto se requiere el desarrollo del “complemento”, con apoyo de otras variables contenidas en la información disponible en la escala de análisis.

Aproximación metodológica a los requerimientos del territorio

En el Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad de 2018 (Corzo et al., 2018) se generó un árbol de decisiones, que pretendía facilitar la identificación del tipo de acción más adecuada para las compensaciones de acuerdo con los factores de compensación. Posteriormente, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, (com. per. 2019) formuló una matriz de “criticidad” a partir de estos, que fue usada posteriormente en 2020 por parte de algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) para la identificación de acciones de compensación y su criticidad en la Orinoquia y en la Costa Caribe. Como resultado, se cuenta actualmente con una base de información que podría derivar en el desarrollo de protocolos para el uso de esta información, y no solo en procesos de identificación de acciones de compensación, de manera regulada y sistemática.

En línea con los anteriores avances, la evaluación de los requerimientos del territorio desde los factores de compensación comprende varias fases, desarrolladas en los siguientes párrafos. En cada una se genera mayor complejidad hacia decisiones mejor informadas.

Las señales aisladas de cada criterio

Cada uno de los valores de los criterios del factor de compensación tiene un significado particular, que debe ser entendido adecuadamente (Figura 1 y Tabla 1).

• El criterio remanencia determina qué tanto de una unidad biótica se encuentra aún en estado de naturalidad. Así, el valor 1 del criterio de remanencia significa que más de 85% de la unidad biótica es aún natural, mientras el valor 3 significa muy baja remanencia ((<35%), y puede señalar que en la unidad biótica posiblemente se han sobrepasado los valores de resiliencia ecosistémica. Valores bajos de remanencia resaltan la necesidad de implementar procesos de restauración ecológica para procurar conectividad entre parches aislados en algunos casos, o enriquecimiento de parches naturales embebidos en matrices transformadas en otros, de acuerdo con el contexto territorial.
• El criterio tasa de transformación corresponde a las presiones a las que está sometida una unidad biótica, en términos de transformación del uso del suelo. Determina la velocidad anual de transformación de los ecosistemas, y, por lo tanto, altos valores significan altas tasas de transformación anual. En este caso podrían llevarse a cabo acciones para cerrar la frontera agropecuaria, ya sea mediante acuerdos de conservación o reconversión de sistemas productivos nocivos; en los casos críticos se requeriría la creación de áreas protegidas u otras medidas efectivas de conservación basadas en áreas (OMEC). Por otra parte, se debe considerar que bajas tasas de transformación pueden significar tanto que no hay actividad antrópica (casos de unidades bióticas en el corazón amazónico), como áreas históricamente transformadas con baja remanencia (sabanas de Córdoba y Sucre), donde ya no hay mucho más por transformar.
• El criterio representatividad, que equivale a las respuestas dadas por la sociedad mediante la creación de áreas protegidas, determina qué tanto es necesaria la declaración de áreas públicas, o establecimiento de reservas naturales de la sociedad civil u OMEC, así como el saneamiento predial o el apoyo a planes de manejo de las áreas para asegurar memoria silvestre y limitar la pérdida de biodiversidad. Un alto valor significa que en la unidad biótica no hay áreas protegidas (omisión en el Sinap), mientras que un valor bajo señala que ya hay suficiente representatividad de las áreas protegidas en la unidad biótica. Valores intermedios pueden significar un balance entre áreas protegidas de categorías que permitan el uso sostenible en gobernanza pública o privada.
• El criterio rareza está construido desde dos perspectivas que se promedian. Por una parte, la irreplicabilidad de los biomas en las unidades bióticas, y por otra, la unicidad de los ensamblajes de las especies, que han sido predefinidas de acuerdo con biomodelos. Altos valores del criterio rareza significan que la unidad tiene un ensamblaje único y que también se corresponde con una unidad biótica irrepetible. Las acciones ante una unidad con altos valores deberían estar encaminadas a la identificación de las especies que han generado el alto valor para procurar su conservación, ya sea manteniendo libres de presiones los hábitats exclusivos, o la conectividad entre ellos, incluso mediante el manejo de los componentes de la naturaleza que aseguren el éxito reproductivo de las especies identificadas.


Figura 1. Valores de cada uno de los factores de compensación y acciones a desarrollar.

Tabla 1. Matriz de señales aisladas para cada factor de compensación.

Las señales consonantes de los cuatro criterios

En el anterior contexto, aunque el valor de cada criterio tiene significados particulares, las permutaciones entre los valores de estos pueden generar una aproximación general en la que haya una consonancia entre los criterios. Es así como debe ser identificada en cada permutación una voz cantante y una serie de voces corales, para formular un contenido suficientemente sólido y seguro sobre los requerimientos del territorio.

De forma general se puede decir que altos valores del criterio de representatividad significan acciones relacionadas con la preservación, en tanto los demás criterios se mantengan bajos, o al menos no tan altos como los del criterio de representatividad. Por otra parte, altos valores del criterio de remanencia dan señales de acciones relacionadas con la restauración, mientras este sea el criterio preponderante. La tasa de transformación señala un vínculo a la urgencia de la acción, que puede ser tanto de acuerdos de conservación en el frente de ampliación de la frontera agrícola o de preservación mediante la declaración de áreas protegidas, en una zona de la unidad biótica, donde la acción antrópica no sea tan relevante; incluso puede señalar el tipo de categoría de área protegida requerida. El criterio rareza constituye un dinamizador para la identificación de los valores objeto de conservación en la definición de áreas protegidas o de especies objeto de restauración, de acuerdo con el balance entre los valores de los distintos criterios (Figura 2).

Las posibilidades de permutaciones entre los valores de los criterios de compensación son amplias y diversas, de manera que no pretenden ser expresadas en extenso. En la Figura 2 se menciona la forma como se han entrelazado algunas de las diversas señales consonantes, limitando el ejemplo a tres de las cuatro dimensiones evaluadas, para permitir su entendimiento en un plano de dos dimensiones.


Figura 2. Señales consonantes de los factores de compensación.
Las señales con variables complementarias

Mientras los criterios que conforman el factor de compensación permiten identificar la línea base de la unidad biótica, desde la perspectiva del estado (remanencia y rareza), presión (tasa de transformación) y respuesta (representatividad), han sido requeridas una serie de variables complementarias que permitan avizorar futuros plausibles en las unidades bióticas. Así, los requerimientos del territorio no son solo la traducción de una fotografía instantánea, sino que también pueden constituir una película, a partir de tendencias de transformación, modelos y escenarios futuros. Por tanto, han sido incluidas otras variables espaciales como la probabilidad de cambio de la precipitación y la temperatura en las diferentes proyecciones temporales, elaborada por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), para la tercera comunicación del país al Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) (Ideam, 2015). A partir de estas variables se ha generado un índice de probabilidad de amenaza de cambio de las precipitaciones, que permite determinar qué tanto son convenientes acciones de preservación en unidades bióticas con alta probabilidad de cambio, o qué tan convenientes resultarían acciones de restauración en áreas de alta inestabilidad climática (Tabla 2).

Se incorporan otras aproximaciones de futuros posibles, considerando modelos que permiten evaluar la posibilidad de deforestación. Estos ayudan a generar mejores prospectos de acciones de restauración o de preservación, de acuerdo con las probabilidades de cambio predefinidos. También se usa el modelo de conectividad entre matrices de naturalidad y áreas protegidas, que ayuda a determinar dónde las acciones de restauración o preservación aseguran la conectividad entre los paisajes evaluados (Tabla 2).

En el mediano plazo se pretende incorporar otras variables, desarrolladas en el Instituto Humboldt, tal como el Índice de Huella Espacial Humana (IHEH), que evalúa los cambios de este índice desde 1970 hasta 2015, pero que además genera proyecciones a 2040. La intención es generar un protocolo de integración, síntesis y análisis de la mejor información disponible (oficial o no), que les permita a los usuarios contar con una ruta de aplicación, sean estos las empresas que formulan planes de compensación en el marco de los estudios de impacto ambiental, o las autoridades ambientales que los evalúan. Se busca que este protocolo asegure las mejores compensaciones, que no solo generen adicionalidad sino también efectividad de sus aplicaciones.

Tabla 2. Matriz de señales consonantes y complementarias, para algunos de los zonobiomas alternohígricos tropicales de Colombia.

CRP = criterio representatividad, CRM = criterio remanencia, CTT = criterio tasa de transformación, CRA= criterio rareza, FC = factor de compensación, ZAT= Zonobioma Alternohígrico Tropical, CCG = cambio climático global.

La aproximación parte de información de sensores remotos y modelos de comprensión de realidades que no pretenden reemplazarla, sino apenas recrearla. Por tanto, se requiere conocer sus limitaciones.

Limitaciones asociadas

Aunque el uso de la aproximación de los requerimientos del territorio propende porque las acciones de compensación se acoplen con las necesidades que tiene el bioma/paisaje/territorio, ya no solo con las oportunidades que allí se encuentran, tiene también múltiples limitaciones en varias dimensiones, que son evaluadas a continuación.
Antes hay que reconocer que la cartografía digital hoy en día es una herramienta muy ágil y poderosa para la toma de decisiones. Sin embargo, la práctica de zoom in y zoom out (acercar y alejar) ha hecho perder la perspectiva de la escala en la que fueron construidos los mapas y su significado y limitación. Tanto, que es necesario mencionar que el mapa es una representación mental de la realidad de un espacio en un tiempo. Lo que refrenda la noción de que el mapa no es la realidad, sino apenas su representación bajo un modelo mental.

Conclusiones y recomendaciones

Los requerimientos del territorio son una aproximación a la formulación de lineamientos para la gestión integral de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, más desde las soluciones basadas en naturaleza que desde la normatividad prescriptiva (comando y control), en tanto incorpora variables de estado, de presión y de respuesta de los ecosistemas. Esto permite a los RT su continua actualización en términos temporales y espaciales, más allá de los lineamientos definidos en la información oficial.

Las escalas de análisis suponen lineamientos preliminares a partir de datos, pero también de modelos predictivos. En cualquier caso, no reemplazan las realidades locales, pero permiten aproximaciones relativamente seguras, más cuando se incorporan análisis que den cuenta de la contexto-dependencia de cada territorio y sus realidades propias.

• Escala espacial Tanto el mapa de factores de compensación como los de las variables complementarias están en escala 1:100 000, que es una representación del territorio semidetallada. Esta escala no se corresponde con las escalas requeridas en los estudios de impacto ambiental que oscila entre 1:1000 y 1:10 000. Por tanto, se puede llevar a cabo una evaluación preliminar de requerimientos del territorio, que debe ser corroborado en campo y con apoyo en cartografía de escalas más detalladas.
• Escala temporal El mapa de factores de compensación, desarrollado entre 2016 y 2017 y adoptado en 2018 (Resolución 256 de 2018), tiene, por una parte, información de remanencia de las unidades bióticas tomada de imágenes de sensores remotos producidas entre 2012 y 2015, bajo la metodología Corine Land Cover (adaptada para Colombia; Ideam, 2010). Por otra parte, la tasa de transformación tiene información espacial generada entre 2015 y 2018. Es de resaltar que para el cumplimiento de la Meta 11 de Aichi, entre 2018 y 2019 se crearon 247 nuevas áreas protegidas que suman en total 976 883 ha, que fueron incorporadas al Sinap y que no están incluidas en el análisis de representatividad del Sinap que es de septiembre de 2017 y que es la información que se usa.
• Los contextos específicos (o de la contexto-dependencia).

Con los valores de los cuatro criterios usados en el factor de compensación (representatividad 6 valores, remanencia 5 valores, tasa de transformación 5 valores y rareza 5 valores, Tabla 1), se podrían formular hasta 750 permutaciones posibles, de las cuales apenas hay 218 en las 399 unidades bióticas del mapa de factores de compensación. Esto significa que muchas de las unidades bióticas tienen permutaciones idénticas. Sin embargo, la evaluación nos ha permitido identificar que dichas repeticiones no significan estrictamente lo mismo, y que hay un alto componente de incertidumbre en las decisiones de compensación más apropiadas a los requerimientos del territorio que tienen consideraciones de contexto-dependencia.

En la Figura 3 se presenta un caso en donde se presenta una permutación idéntica pero que ocurren en unidades bióticas tan diferentes como los litobiomas amazónicos de la serranía del Chiribiquete y algunos páramos, por ejemplo, el de la Sierra Nevada de Santa Marta. Estos tipos de ecosistemas están suficientemente representados en el Sinap, con alta rareza tanto por la consideración ecosistémica como de ensamblaje de especies, con alta remanencia y baja tasa de transformación, de manera que todos tienen la permutación 1,2,1,1. Sin embargo, no por ello podríamos suponer que los requerimientos del territorio son idénticos, en la medida que son dos ecosistemas bien diferenciados (escarpes rocosos de la llanura amazónica y páramos), en dos provincias biogeográficas diferentes. Además, las unidades bióticas, aunque se comportan como islas biogeográficas, tienen réplicas; la primera en las inmediaciones a modo de archipiélago, mientras que la segunda puede ser considerada única. Este análisis de permutaciones aparentemente idénticas nos ha permitido identificar que estas no significan estrictamente lo mismo, y que hay un alto componente de incertidumbre en los requerimientos más apropiados para el territorio, pues mientras que en el primero la conectividad ecológica es fundamental, en el segundo la integridad de la alta montaña es su atributo principal (páramo de la Sierra Nevada de Santa Marta).


Figura 3. Áreas con permutaciones idénticas encontradas en el páramo de la Sierra Nevada de Santa Marta y los escarpes rocosos de la serranía de Chiribiquete.

Considerando que en la propuesta conceptual y metodológica persisten altos niveles de entropía asociados a las diversas interpretaciones posibles, es necesario construir un protocolo único en la formulación de los requerimientos del territorio. Esto permite no solo identificar señales principales (verbo) y complementarias (predicado) de las unidades bióticas (sujeto), sino que también permite actualizaciones temporales de los criterios usados y de la particularidad del espacio geográfico evaluado. De esta forma se pueden generar procesos automatizados para identificar debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas, para cada territorio.

Esta síntesis metodológica permitirá, a través de actualizaciones dinámicas de las variables integradas y disponibles, proporcionar una aproximación al seguimiento y monitoreo de las condiciones y por tanto de los requerimientos del territorio. De esta manera, se podría evaluar el desempeño de las acciones propuestas para abordar las necesidades y complejidades del territorio al convertir los requerimientos del territorio en una batería de indicadores versátiles, generando una herramienta para la toma de decisiones informada para distintos actores gubernamentales, no gubernamentales y sectores privados.

Referencias

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1 Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Bogotá, Colombia.

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Sparks TH, Butchart SHM, Balmford A, L., Stanwell-Smith D, Walpole M, B. et al. (2011). Linked indicator sets for addressing biodiversity loss. Oryx, 45, 411–49.

Cómo citar

Corzo, G. ., Corral-Gómez, N. ., & Vargas, S. . (2022). Requerimientos del territorio a nivel nacional: avances conceptuales y metodológicos. Biodiversidad En La Práctica, 7, e1121. https://doi.org/10.21068/26193124.1121
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